How many roads
must a man walk down
before you call him a man?
How many seas
must a white dove save
before she sleeps in the sand?
Bob Dylan
en estos días ando acarreando el alma de mr. tambourine man, ha de ser porque los tiempos están cambiando, y no soy yo, i’m not the one you want to be, i’m not the one you need, bombón, ha de ser porque perdí mi alma, en algún momento, sin darme cuenta (aunque sé perfectamente cuándo: it ain’t me who you’re looking for, babe) y me doy cuenta -ahora que pienso (y lo escribo para saberlo, porque ya lo he pensado varias veces y siempre lo vuelvo a olvidar)- cuando pierdo mi alma, o se ha declarado en huelga, o se siente tan cansada y abatida que cree no poder seguir, entonces me aferro a esas almitas amigas y desinteresadas que andan a mi alrededor y si, a veces llamo a esto energía -pues es eso y no otra cosa lo que nos contagiamos constantemente, buenas y malas energías- otras veces la llamo alma -porque es eso y no otra cosa lo que transporta mi energía, es mi automóvil y, como todo bien mobiliario: cambiable, permutable, comprable y vendible; aunque no he llegado nunca, por suerte, a la instancia de querer venderlo ni a la triste autocompasión de comprar uno nuevo, ¡no!, hasta el día de la fecha, el capitalismo no logra convencerme y sigo creyendo que todo es de todos y que cada uno se habrá de responsabilizar de su parte, puesto que una sociedad del trueque funcionaría (amable y simplemente) cambiando, pidiendo prestada, intercambiando, o algún otro tipo de permutación [mi alma recupera la energía perdida, venía diciendo, en estos días fluye en mí una mezcla de nostalgia un poco triste pero, por momentos, emprendedora y alegre, no digo feliz, sino activista, capaz de producir y transformar y canalizar, de modo tal que mi cuerpo acaba cansado y listo para disfrutar del sueño; y es en el sueño también donde visto otras almas y soy blai y soy vero y sueño y sueño y puedo asegurar que sueño porque me despierto contenta, con ganas de arrancar, de hacer -me siento descansada: ninguna pesadilla logró capturarme dormida… ¿será que los tiempos están cambiando..?] pongo todo de mí, sin embargo, necesito que colaboren un poquitito; sigue siendo esencial (no me canso de pensarlo) que todos tiremos para el mismo lado, cuando necesitemos avanzar río arriba; y es preciso dejarnos llevar por la corriente, cuando encontremos una salida al mar... así que hoy me visto de mr. tambourine man y salgo a navegar bajo este cielo fucsia tan particular que acompaña sabiamente mis sensaciones: un cielo fuera de lo común (ni celeste ni azul ni nube blanca, no), fucsia intraducible, “impintable”, mezcla de orgasmo, cataclismo, tristeza y fantasía -como estas canciones, como estas almas, como estas energías, como estos cielos, como estos días.
20.mayo.2009

No hay comentarios:
Publicar un comentario